viernes, 6 de marzo de 2009

Para salir a la noche

La noche me ha sobrevenido silenciosa e imperceptible. Se abalanza sobre mis pensamientos y los inunda de sueño y voluptuosidad. Apenas puedo seguir describiendo el hueco de tu ausencia, tanto tiempo recorrida, siempre olvidada. Me han bañado las estrellas en sus charcos grises. Silencio. Golpes secos. Es igual, tú ya no volverás. Recuerdo el chal azul volando entre las nubes. Nuevamente reconozco el silencio, el silencio de no estar, de no haber estado… quizás de no haber existido.

Camino para sentirme, sueño para perderme y con viejos versos me ato a la realidad. Realidad para estrujar olas, para cubrir vientos con lluvia y acentos con palabras. He descuidado mis pensamientos y ya no se donde están. Los pies me conducen por los senderos de túneles perdidos donde el mar gime. Túneles de agua y piedra… silencio de pisadas… olvido. El mar sigue empujando los viejos recuerdos. Poemas para la realidad y para las fantasías solo palabras.

Camino recordando un último libro que me atenaza, me engulle…los anaqueles polvorientos de la biblioteca ciega de la siesta… delirio . Quiero seguir caminando sin sentirme, olvidándome, rodeando la noche amarrada en viejos poemas. Te recuerdo una vez más… sigues durmiendo y me abandono. La noche ha reventado en un estrépito silencioso…y “las estrellas siguen clavando rejones al agua gris”.

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