La soledad, mi vieja compañera. Hace años que me llama e intento combatirla. La veo venir susurrante, callada, ánonima. Presiento como me envuelve y por fin... ha embadurnado todo mi mundo. Solo puedo volver a los viejos poemas que me rescaten e impregnen mis ojos con sus nuevos horizontes... leer a Kiplig siempre me hace rejuvenecer y llenarme de vida:
"Nosotros podemos hacer buenas todas las pérdidas
excepto la pérdida de retroceder.
Así que, entre estos Diablos y nuestro mar,
Permitamos que atentas trompetas den
la bienvenida a la descortesía del Destino;
por ella se verá que
cómo en todo el tiempo de nuestro dolor
y de nuestra liberación también,
el juego es más que el jugador que lo juega,
y la nave es más que la tripulación
(Rudyard Kipling, "A song in storm" - Una canción en la tormenta).
Este poema siempre ahuyenta mis soledades y me llena de energía para salir al mundo, para enfrentarme a la soledad... para desterrarla aunque sea por algunas horas... leer... leer me sirve para ahuyentar a la soledad a mis viejos demonios o para huir... huir hacia otros lugares, otros mundo, otras perspectivas... solamente huir.
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